El sol amanecia como cada día a nuestro favor. Unos tres soles nos costo el pasaje en bus para llegar a las ruinas de Chan Chan, la ciudad de adobe mas grande y extensa del mundo. Bajamos del bus con la pretension de no decepcionarnos gastandos, unos 11 soles en la entrada. Y la verdad es que no decepciono, al reves. Resultaba increible como 6 huracanes del Niño no habian podido destruir unos muros de unos 1500 años de antiguedad. La estructura de la ciudad y sus conservación facilitaban a la imaginación, mientras uno paseaba, retraerse a la epoca de los incas. Extensas estructuras de adobe creaban un laberinto de caminos por los que circulabamos hacia distintas explanadas donde antiguamente los incas hacian ceremonias sacrificios y diferentes ritos de la epoca.
Al salir de las Ruinas de Chan Chan decidimos ir a Trujillo a comer, que quedaba a unos 15 minutos en bus, y acto seguido enterarnos del horario de los buses que nos llevarian a Huaraz, el ultimo destino destino del viaje en donde estariamos juntos.
Trujillo se puede decir que es como otra ciudad extensa de las tantas que hemos ido recorriendo por el Peru, con su plaza de Armas, todo lleno de cuadras, tiendas, lugares para comer, centros comerciales y arquitectonicamente hablando no ofrecia nada mas.
Para hacer tiempo antes de coger el bus hasta Huaraz nos fuimos a un centro comercial, para pillar algo de comer, porque el viaje iba a ser largo, 9 horas. Nos compramos algo de comida para llevar y a la hora de ponernos a comer resulta que no nos dejaban comernosla en ningun lugar del recinto, ni incluso, en su area ubicada al aire libre, habia que salir fuera fuera del recinto. Demasiado selecto para una persona de un sueldo medio.
Eran las 9 en la estacion de autobuses, a las 9.30 salia nuestro bus Huaraz.
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