sábado 12 de enero de 2008

CHICLAYO (destino la playa)



Buenos dias a todos desde Lima.

Me vais a perdonar esta interrupcion de unos casi 10 dias sin noricias, pero siendo sincero, no hemos tenido tiempo, y cuando lo hemos tenido, el internet no estaba para nada accesible. Por estas razones y algunas cervezas me vais disculpar esta demora.

Estando en Tarapoto, el dia antes de irnos decidimos cambiar del hostal situado en el centro a otro que se encontraba mas a las afueras del pueblo. Unos conocidos del barco a Iquitos nos lo recomendaron, y la verdad es que merecio la pena. Trasladandonos por caminos sin asfalar llegamos al hostal, anclado a la orilla de un rio y rodeado de la mas angosta vegetacion que susrraba el mismo sonido que la selva de donde veniamos. Casi instintivamente lo vimos claro desde el principio.



Solo teniamos un dia, y habia que aprovecharlo. Un paseito de una media hora al ras del rio buscando unas pozas en donde bañarnos nos tuvo entretenidos todo el dia. Ya anocheciendo preparamos los bartulos para levantarnos al dia siguiente temprano para coger el bus a Chiclayo.

Un motocarro nos llevo a lugar donde se encontraban las diferentes empresas que ofrecian diferentes precios para diferentes sitios. Aquello si que era diferente. Alli habia unas empresas que tenian un precio fijo, otras lo cambiaban, otras te decian que el recorrido era directo cuando no lo era. Como venia siendo habitual el tiempo que llevamos en el Peru para casi cualquier situacion, la gente que saben que tienen algo que tu quieres comprar, te dicen si a lo que sea aun no siendo cierto con tal de vender.

Despues de una pequeño caos para comprar los billetes a Chiclayo, pillamos unos tickets de un bus que salia pasadas unas 6 horas. ¿Que hacer?. Pues esperar hijo mio.



A las 4 de la tarde cogimos el bus y 11 horas mas tarde, ya estabamos en Chiclayo. Una oleada de taxistas y no taxistas nos abordaron nada mas bajar del bus. Hechos polvo despues de 11 horas de bus fuimos desmarcondonos de unos y de otros. Con mas educacion con los primeros y cual espartano con los persas los ultimos.

Fuimos a la oficina de turismo para averiguar que nos podia ofrecer Chiclayo mas que sus playas. Al final resulta que la oficina de turismo no era tal sino una comisaria, y la misma policia, por cierto muy amables, nos dijeron que las playas de Chiclayo eran una mierda. Imaginaos despues de 11 horas de viaje para ir a unas de las mejores playas que nos habian recomendado del Peru, que te digan que son un asco. Que para disfrutar las playas habia que irse al norte, muy cerca ya de Ecuador y a 9 horas en bus. ¿Que cara se te queda?.



Como todo en esta vida, menos la muerte, todo tiene solucion, y la solucion estaba solo a unos 45 minutos de Chiclayo, Pimentel. Aunque estabamos muertos, el fin justificaba los medios, y el medio fue un Combi, como le llaman aqui, que en definitiba es una furboneta que hace de bus en donde caben 12 personas o si el conductor quiere y el cliente no es muy exigente caben hasta 20 peruanos y 3 guiris.



Pimentel era un pueblecito costero bañado por las aguas del pacifico. Nos lo recomendo este policia de la comisaria de turismo (seria la definicion mas adecuada), como una opcion intermedia entre "no playa" y 9 horas de viaje hacia Mankora, al norte. En cuanto avistamos la panoramica creada por el mar, el muelle y unas canoas de junco alineadas en vertical rasgando el horizonte, a todos se nos reactivaron las pilas y el descanso paso a ser un quehacer para mas tarde, ahora habia que formar parte de ese paisaje que posiblemente pintaria uno de tantos artistas del malecon. Malecon: digase del paseo maritimo tal y como lo concevimos en las costas españolas.





Alli cada uno desempeño la funcion que esa mañana de playa habia asignado para si mismo. Rafa durmio en la playa hasta que el sol le brindo una tez rojiza a su piel, Anne y Sergio, como venia siendo habitual, jugaron a las cartas, y yo, pues ...mmmmmm, hacer fotos.

Cuando a la orilla de la playa no pude sacarle mas partido, fotograficamente hablando, le dije a Sergio de dar un paseillo por la playa. Y bueno, ya podeis ver lo que nos encontramos. Miles y miles de gaviotas creando una nube que podia ocultar el sol. Casi una hora y media nos tiramos correteando a las gaviotas. Impresionate.

Despues de una mañana dura de trabajo, tocaba comer, y nos fuimos a uno de los muchos restaurantes que habia en el malecon. Antes de elejir el sitio, como cuando bajamos del bus, nos abordaron comu unas 20 muchachas ofreciendonos comer en su restaurante. Os juro que a alguna de ellas solo le falto agarranos de la camiseta para meternos para dentro.



Como ginda del dia ya podeis ver las fotos del ocaso. Con eso os lo digo to y no digo na.








1 comentarios:

MiguelPertíñez dijo...

Me gustan mucho las fotos del atardecer y me traen grandes recuerdos de Pimentel.
...A seguir viajando...

Miguel